Clemente Guido Martínez

Vicepresidente / AGHN

EL ASESINATO del tercer obispo de Nicaragua, el dominico y mártir fray Antonio de Valdivieso ––perpetrado por el nieto de Pedrarias Dávila, Hernando de Contreras, un grupo de exaltados encomenderos y algunos rebeldes a la corona española procedentes del Perú–– el 26 de febrero de 1550, en León de Nicaragua, marcó la conciencia colectiva nicaragüense y centroamericana, al punto que el 13 de mayo de 1865, en La Gaceta de Nicaragua (año III, núm. 24, pp. 169-171), todavía se recordaba, 315 años después de su ejecución.

       En la sección de “Variedades”, bajo el título “La Conjuración de los Contreras: episodio de la Historia del Antiguo Reino de Guatemala en el siglo XVI”, Salomé Gil (seudónimo del destacado novelista e historiador guatemalteco José Milla y Vidaurre: 1822-1882), publicó un extenso artículo sobre el magnicidio del obispo Valdivieso, incluyendo hechos posteriores en León, Granada, Nicoya, El Realejo y Panamá. La Gaceta de Nicaragua reprodujo el artículo (tomado de La Semana, publicación periódica de Guatemala), difundiéndolo en una segunda parte el 10 de mayo de 1865, siempre firmada por Salomé Gil.

Fuente

Salomé Gil indica que su fuente es “nuestro diligente y entendido cronista don Domingo Juarros” (sacerdote guatemalteco: 1752-1821), a quien critica por dedicar solamente “un brevísimo capítulo a aquel suceso notable”, basado en la obra de Antonio de Remesal, también dominico: Historia General de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapas y Guatemala, publicada en Madrid en 1620. Juarros no se extiende mucho en el relato de la rebelión de los Contreras. Es Remesal la fuente que más brinda información sobre el asesinato de Valdivieso.

Personajes

Milla y Vidaurre caracteriza a los personajes del drama histórico. Hilvana uno a uno a Rodrigo de Contreras, María de Peñalosa, Hernando y Pedro Contreras, Juan Bermejo, Diego de Herrera, Alonso López de Cerrato, y por supuesto a fray Antonio de Valdivieso. No omite señalar algunas decisiones eclesiásticas (“medidas poco prudentes”, dice), del obispo Valdivieso que enojaron a la familia Contreras y a sus allegados, así como también a otros pobladores de la provincia (“hijas de un celo exagerado”, agrega), para luego afirmar categóricamente que María de Peñalosa (véase a Helena Ramos su trabajo sobre esta: “Mujer fundacional nos guste o no”, en Acahualinca / Revista Nicaragüense de Cultura, núm. 6, noviembre, 2020, pp. 123-130) fue la autora intelectual del crimen: “ciega por el despecho y la pasión incitó a su hijo y aún lo mandó ejecutase la terrible venganza de que se  hará mención y la cual dio principio a otros desórdenes”.

En mis libros sobre Valdivieso como Pastor, Profeta y Mártir (2001) y Precursor del Derecho de Gentes en América (2018) divulgo las doce cartas conocidas del obispo que dejan claro que su “celo exagerado” giraba en torno a la defensa de las vidas de los indígenas de Nicaragua. Salomé Gil afirma que los Contreras sospechaban que Valdivieso informó secretamente al Rey en contra de sus intereses, “quienes por aquel y otros motivos que no son conocidos juraron odio implacable a aquel prelado”.

Fecha correcta

En el artículo se refiere el error del año del asesinato del Obispo: 1549. Cuando está de sobra probado que fue en 1550. En mi libro Valdivieso, el obispo que murió por los Chorotegas (ALMA, 2010, pp. 47-59), demuestro documentalmente que la fecha exacta del asesinato fue el 26 de febrero de 1550. Alonso López Cerrato, presidente de la Real Audiencia de los Confines; el obispo Francisco de Marroquín, de la Diócesis de Guatemala; Licenciado De La Gasca; y el juicio en Panamá ejecutado por Sánchez de Clavijo, Gobernador y Justicia Mayor de la Tierra Firme, contra los asesinos y alzados en armas, dejan claramente establecida la fecha correcta.

Admiración por los conjurados

La siguiente cita textual de Salomé Gil podría interpretarse como admiración por los conjurados: “A la verdad, no puede menos que causar admiración la audacia de aquellos hombres que con escasísimos recursos, se arrojan a tan alta empresa; y si delirio fue acometerla, no por eso dejaba ella de mostrar el ánimo levantado y la ambición de aquel caudillo, que intentaba con la ayuda de unos pocos desalmados, sujetar un grande imperio”.

Por otro lado, se evidencia en dicho artículo que en 1865, se conocía la existencia de León Viejo, pues se aclara que al hablar de León, se refieren “no la ciudad que hoy lleva este nombre, sino la primitiva que se conoce hoy como de El Viejo” (León Viejo).

Llama la atención que al finalizar la segunda parte del artículo publicada el 10 de junio, el autor indica la existencia de un cuadro artístico “que representaba el asesinato del señor Valdivieso por Hernando Contreras”, el cual se admiraba en “la Sala Capitular de León”, y era “antiquísimo y curioso”. Actualmente (2026) no se conoce este cuadro. Solamente el retrato de Valdivieso realizado por el retratista Toribio Jerez (1821-1901) antes de 1850.

Concluyo esta breve reseña del artículo de Salomé Gil (José Milla y Vidaurre),informando que la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, publicó en 1999, el libro de Domingo Juarros: Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala, cuyo extenso capítulo sobre Nicaragua se reprodujo en el Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación (núm. 7, septiembre-octubre, 1978, pp. 1-14), reproducido facsimilarmente de una edición anterior.

EL MAGNICIDIO DE VALDIVIESO VISTO POR JOSÉ MILLA Y VIDAURRE
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