[Fragmento de la obra El Beisbol en Nicaragua / Rescate histórico y cultural: 1889-1948. Managua, AGHN, 2007, pp. 269-271]
Jorge Eduardo Arellano
EN LA Habana, el 6 de octubre de 1940, durante la Tercera Serie Mundial de Beisbol Amateur, Nicaragua venció por primera vez al equipo cubano: 5 a 4. El pitcher ganador fue Jonathan Jocorón Robinson y nuestro manager el cubano Moncho. La Tercera Serie se desarrolló otra vez en La Habana y en el mismo Estadio “La Tropical”, del 14 de septiembre al 6 de octubre de 1940. Don Alfredo Enríquez era nuestro delegado y el Teniente Víctor M. Gabuardi el disciplinario del equipo. Ahora participaban siete equipos, sin duda por el éxito de la serie precedente: Cuba, Nicaragua, Estados Unidos, Hawái (que llevaba un buen número de peloteros japoneses, como el veloz Kunihisha, estafador de siete bases), Puerto Rico, México y Venezuela. En esa ocasión, la lucha fue mucho más pareja. Nicaragua ocupó de nuevo el segundo lugar con 9 juegos ganados y 3 perdidos, empatado con Estados Unidos. Pero le ganaría por primera vez a Cuba. Conrado Marrero fue el pitcher perdedor.
Aunque perdió contra la misma novena otro juego, Robinson tuvo la mejor actuación entre los nicas y acaso en el torneo. En efecto, ganó el campeonato de bateo, con promedio de .444 (de 36-16), conectó el único jonrón, anotó más carreras: 14, recibió más boletos también 14 y su slugging fue el máximo: .583. Juan Manuel Vallecillo (que jugó el righ fielder) encabezó el departamento de carreras empujadas: 10 y el de dobletes: 4; Cayasso el de hits: 19. Se destacaron, asimismo, Carlos “Pichón” Navas como torpedero, Julio “Canana” Sandoval en la receptoría y Culvert Newell como robador de bases: 6.
Acerca del campeonato de bateo obtenido por Jonathan “Jorocón” Robinson, Chale Pereira Ocampo recordaría después: “Los nicas iban a batear [en su último juego] cerrando el noveno y el juego estaba empatado. Tocaba el turno como abridor del inning al mismo Robinson que estaba disputando el champion bat a un cubano, cuando [el locutor] Manolo de la Reguera anunció que hay emergente por Nicaragua: “Chiquirín” por Robinson […] A todos nos pareció insólito que por preservarle el título a Jonathan, [el manager de Nicaragua] “Moncho” Méndez lo sentara para mandar a batear a un pitcher. Pero el “Chiqui” saluda al Guajiro Marrero con un tubeyote que abrió el camino, pues luego en jugadas sucesivas la carrera se anotó y el triunfazo nica fue celebrado [en Managua] con pitos de maquinarias y vehículos, y también con cohetes y triquitraques”…
El campeonato de pitcheo lo obtuvo José Ángel “Chino” Meléndez, quien propinó tres lechadas para imponer una marca en los eventos, sin perder ningún juego. Lanzando 34.1 innings, obtuvo un promedio de efectividad de 1.31. Los otros pícheres lanzaron mucho menos de la mitad de los innings recorridos por el “Chino”: Layman Sinclair (en 14 innings no permitió carrera limpia y ganó dos partidos), Marcelino Zepeda (lanzó 12/3 innings, ganó un partido —a Puerto Rico: 13 a 0, administrando sólo 3 hits— y perdió otro: ante el “Hawái”: 1 a 10 en 3.2 entradas), Alfredo “Chiquirín” García (quien sólo trabajó 7.2 innings perdiendo un juego y alcanzando un promedio de efectividad de 3.25), más el mismo Jonathan Robinson. Éste lanzó 11 entradas en los dos partidos contra Cuba, ganando uno (5 a 4 el domingo 22 de septiembre de 1940) y perdiendo el otro, como se dijo. Otro lanzador nica que se acreditó una victoria, esta vez contra Venezuela, fue el zurdo Francisco Dávila, quien se impuso sobre el gran pitcher Dumbo Fernández.
Cuba, con dos reveses —el otro se lo propinó Estados Unidos— fue el conjunto líder del torneo, alcanzando diez victorias, tres de ellas logradas por Marrero, pero también éste cargó con las dos derrotas. Venezuela y Hawái ocuparon el tercer lugar con 5 triunfos y 7 derrotas, mientras México y Puerto Rico compartieron el sótano con 2 y 10. Transcurridos cuatro días de la clausura, Batista asumió la presidencia de su país como mandatario electo el 10 de octubre, día en que se conmemoraba el inicio de la guerra de independencia. Sobrevenía una fusión de la política, el deporte y el sentimiento nacionalista que convertiría a la próxima serie en una auténtica apoteosis del beisbol cubano, el cual tal vez alcanzó su cenit en ese momento.
Uno de los cinco lanzadores de Nicaragua decidió quedarse jugando en el país sede: el diriomeño Marcelino Zepeda, La Dama del Box, apodo recibido por la elegancia de su wind up; posteriormente se trasladaría a Panamá, donde ejerció su oficio de barbero. Y el nica que defendió en un solo juego el mayor número de posiciones en el infield fue Hernán Chaparrón Hernández: 3b, 2b y ss, sin ninguna pifia.
Robinson trabajaría en la bananera “Cosmapa”, al Occidente del país. Hablaba poco, mal español. Y peor inglés. Había sido motorista en las minas de Siuna y Rosita, fogonero en los barcos fruteros del Caribe y piloto de motívelas en el Bluff, el Gran Caimán, San Andrés y Panamá. Así lo describe José Román en su novela Cosmapa(1944). Allí organizó un club, vencedor del “Ingenio San Antonio” y del “Trapichón”. Bajo su tutela, venerando resultó buen inicialista y de un chico a quien entrenó aseguraba que sería lanzador estrella: ¡El “Guajiro Cusmapa”! Tocando la guitarrilla, carraspeaba profundas canciones de ecos africanos. Cuidaba del tractor y de las bombas de riego. Algunas veces hacía de celador. El patrón lo llamaba Caimán, los demás, El Negro Robinson.
En Series Mundiales “El Jorocón” batearía para .350: 43 hits en 123 turnos. Jugó luego con el “Chesterfield” en la profesional de Panamá, en la de Colombia y en la del Pacífico de México. En la de Nicaragua fue el compatriota en ganar el primer partido el 5 de marzo de 1956 lanzando con el “Cinco Estrellas” al “Flor de Caña”.

