Alejandro González y Robleto
NI EL Apóstol Santiago ni Santo Domingo de Guzmán han sido nunca patronos de nuestra capital. Así lo aclaró monseñor Alejandro González y Robleto (Chinandega, 5 de abril, 1884-Managua, 17 de junio, 1968), segundo arzobispo de la Diócesis de Managua (creada en 1913) a partir de 1952. Su testimonio figura en la revista Orto / Órgano de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, Sección de Nicaragua (núm. 12, septiembre, 1957, p. 15).
«Ahora que se aproximan las fiestas de Santo Domingo ––expresó a mediados de julio del año citado––, esta Autoridad eclesiástica se ve obligado a declarar que Santo Domingo de Guzmán es Patrono y Titular tanto de la iglesia de este nombre en la capital y de la que está en las Sierras, PERO NO DE LA CIUDAD DE MANAGUA». Y continuó especificando el Prelado:
«La costumbre de llamar fiestas patronales a las de Santo Domingo se debe sin duda al movimiento que causan estas fiestas, al ir y venir de gentes, de aquí a la Sierra y de la Sierra a esta ciudad. Llama la atención y causa sorpresa al público la noticia de que es Miguel Arcángel el patrono de la ciudad. Así es: su fiesta es el 9 de septiembre. Que no se haya celebrado como corresponde es otra cosa».
Monseñor González y Robleto advirtió, «para ilustración de nuestro público, que: PATRONO es el abogado intercesor ante Dios de una iglesia, ciudad, diócesis, nación, etc. / TITULAR es el santo que da nombre a una iglesia o templo. / PATRONO DE MANAGUA es San Miguel Arcángel. / PATRONO de la Arquidiócesis de Managua es Santo Toribio Mogrovejo [1538-1606]. / TITULAR de la Catedral es el Apóstol Santiago el Mayor».
Al respecto, el obispo de Nicaragua y Costa Rica, Pedro Agustín Morel de Santa Cruz (1694-1798), fue muy claro al consignar en su visita apostólica de 1751 que «la [Iglesia] parroquial [del pueblo de Managua] es mediana, de tres naves sobre horcones, de adobe y tejas; tiene por titular a Santiago» («Libro del Mes», Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, núm. 82, julio, 1967, p. 11).
En cuanto a la celebración de Santo Domingo, cada 1ro. y 10 de agosto, el documento más antiguo que revela su asistencia ––descubierto por Roger Norori Gutiérrez y publicado en Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua (tomo 80, mayo, 2017, pp. 50-56)––, se localiza en el Plan de Arbitrios de la Villa de Santiago de Managua. Emitido el 11 de junio de 1845, su artículo 1 exigía el pago ––de una sola vez–– de cuatro reales a los organizadores de las fiestas de Santo Domingo y la Cruz. Esta aún se realizaba antes del 31 de marzo de 1931, pero al destruirse el templo de Candelaria por el terremoto de esa fecha, se descontinuó para siempre.
El managüista y excolega académico Bayardo Cuadra Moreno asegura, en una semblanza biográfica, que es el «Arcángel San Miguel, Príncipe de la Milicia Celestial, Patrono de la ciudad de Managua, a quien Monseñor Lezcano y Ortega le dedicó una figura en relieve en el frontispicio de la Catedral, inaugurada el 2 de diciembre de 1938. También lo era Patrono de la Arquidiócesis San Toribio de Mogrovejo, venerable misionero y predicador, nombrado en 1579 Arzobispo de la Diócesis de Lima, en el Perú […] Mogrovejo convocó y presidió el Tercer Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron representantes de toda Hispanoamérica […] El 17 de junio de 1945 Monseñor Lezcano recibió de parte del Obispo de Lima, doctor don Pedro Pascual Farfán, una reliquia de los huesos de Santo Toribio, debidamente autenticada […] Una imagen del mismo Patrono de la Arquidiócesis de Managua presidia el altar del Santísimo Sacramento de la vieja catedral, consagrada el 24 de julio de 1946″ («Monseñor Lezcano y Ortega: vida y obra apostólicas», Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, tomo 74, octubre, 2013, pp. 128-129).

