(20-VI-1887 / 1-III-1976)

Clemente Guido Martínez

Vicepresidente, AGHN

HACE 50 años, Gratus Halftermeyer “nació en Managua el 20 de junio de 1887, sus padres [el francés] Rubén Halftermeyer y Julia Gómez. A los 15 años empezó de gacetillero en El Imparcial que dirigía el español Manuel Riguero de Aguilar; luego en La Tarde, El Comercio, Diario Moderno y La Nación del doctor Modesto Barrios. Su estilo es folclórico y especializado en asuntos netamente nicaragüenses. Escritor de valía, Gratus es también aficionado a la pintura y al dibujo, siendo su fuerte el crayón, aunque en esto solo trabaja por amor al arte” (cita textual de Managua a través de la Historia, 1846-1946).

Gratus fue llamado a la presencia de Dios el primero de marzo de 1976, día nacional del periodista, siendo significativo que un hombre dedicado a la comunicación social falleciera precisamente ese día, según reporta el diario La Prensa con fecha 3 de marzo de ese año. Hace cincuenta años que falleció en Managua. A don Gratus le sobrevive una hija que desde hace décadas reside fuera de Nicaragua. Su nombre es Doris América Halftermeyer.

Managua, nuestra ciudad capital, le debe un justo recordatorio, pues en las celebraciones del primer centenario de haber sido elevada a la categoría de Ciudad la Leal Villa de Santiago de Managua, don Gratus escribió y publicó su libro Managua a través de la historia, abarcando un extenso período de cien años de crónicas, nutridas de toponimias, personajes populares y de alto protagonismo, anécdotas, detalles urbanos de esa Managua centenaria, mitos y leyendas, descripción de edificios y hechos sobre el desarrollo urbano incipiente de la capital nicaragüense sucedidos entre 1846 a 1946.

Si bien el libro de don Gratus no lleva un orden cronológico, ni responde a un método histórico. Pero es un trabajo precursor de la historiografía capitalina y constituye una valiosísima fuente de información sobre todos los ítems ya indicados. Su libro de historia (crónicas) se ha convertido en obligatorio referente para todo investigador de la historia de nuestra ciudad. Don Heliodoro Cuadra y don Gratus fueron los iniciadores de la historia de Managua.

Además de esta historia de Managua, don Gratus publicó antes de 1946 otros títulos, entre los cuales podemos citar de su propia fuente de información los siguientes: Del solar nativo (cuentos), El Andamio (drama), Hijos del pecado (drama), La Bestia Apocalíptica (drama), La Independencia de Centroamérica (dramatización). También publicó semblanzas biográficas de José de la Cruz Mena, el Padre Mariano Dubón, don Félix P. Largaespada y del maestro Desiderio Fajardo Ortiz. Incluye también su bibliografía los títulos Del sabor de la tierruca (cuentos), Recuerdos y tradiciones nicaragüenses (tradiciones), Cáncer Social (drama) y Cuadro de costumbres, publicado posteriormente a 1946.

Don Gratus se consideraba hijo agradecido de la ciudad capital. Por ello escribió y publicó su libro de historia, de la cual explica lo siguiente: “Después de una labor documental en bibliotecas y archivos particulares, he venido formando este libro que trata del CENTENARIO DE MANAGUA, empezando del año de 1846, cuando fue elevada esta villa al rango de ciudad, por acuerdo de la Asamblea Legislativa, hasta nuestros días.  Me he dedicado a relatar solamente los hechos más trascendentales en ese período de cien años de vida ciudadana, ocurridos por el designio de la Naturaleza o por la mano progresista del hombre. He omitido sucesos triviales y detalles de contiendas fratricidas, porque sería muy prolijo y necesitaría un grueso volumen que no me siento en capacidad económica de editar; además, eso queda para el historiador cuyo postulado yo no aspiro alcanzar”.

Don Gratus, con humildad, no se define a sí mismo como historiador. Deja al historiador los temas políticos, los “detalles de contiendas fratricidas, porque sería muy prolijo y necesitaría un grueso volumen que no me siento en capacidad de editar”. Él se dedica a narrar la vida cotidiana de los managuas, con sus esperanzas y avances en materia social y urbana, incluyendo los desastres naturales que le afectaron en esos cien años. Este libro de don Gratus cumplirá 80 años de editado el próximo mes de julio de 2026, cuando nuestra ciudad cumplirá 180 años de su rango urbano.

En dicho libro don Gratus afirma que: “es únicamente una ofrenda de cariño por la ciudad donde nací, en ocasión de su centenario; es el obsequio del hijo para la madre que cumple años; es el deseo filial y sincero porque Managua, la bella ondina del Xolotlán, siga en esa senda de prosperidad por la que hoy camina hacia un porvenir mejor”.

Marzo también es para Managua el recuerdo del terremoto que la destruyó el 31 de marzo de 1931. Don Gratus no puede olvidar tan triste memoria: “Veo aún al viejo campanero Salvador Ocampo (Chaschás) tirar de las cuerdas de las campanitas. (¡Qué dolorosa nota darían al derrumbarse en aquella mañana trágica del 31 de marzo, cuando se moría Managua en los estertores de una horrorosa tragedia!)”.

Don Gratus nos legó un libro de crónicas de Managua con un valor superior en las fuentes onomásticas de nuestra ciudad antes de 1946. Para demostrarlo, basta citar un par de sus párrafos llenos de onomásticos, apodos y detalles de personalidades populares de Managua que él rescata y perenniza en su libro octogenario.

“El espíritu alegre. chirigotero y epigramático dé Managua lo he visto asomarse en los labios de Chu’ Piura, Chico Chapín, la Catalina, Chico Rosita, Chico Vallejos y Tío Doña; el alma de Managua. medio loca y medio cuerda, ha palpitado en Robleto Mejía y en Melisandro Sánchez. Ha sido también heroica con Andrés Castro, en San Jacinto; madre de un virtuoso sacerdote de gratas remembranzas: el Padre Julián García; y de un apóstol de la enseñanza: el Maestro Gabriel Morales. Dio a la Patria presidentes progresistas: José Santos Zelaya y Carlos José Solórzano. Poetas de cerebro y médula: Francisco Zamora, Salvador Ruiz Morales, Ramón Sáenz Morales, José T. Olivares. Y un compositor de fama mundial: Luis A. Delgadillo”.

Honor y gloria a don Gratus Halftermeyer en el 50 aniversario de su fallecimiento. Managua necesita otro libro que desde una perspectiva de la vida cotidiana, rescate las nuevas toponimias, personalidades del pueblo, crónicas de sus barrios y comarcas. En fin, a todos aquellos que no se incluye en los libros de historia política o edilicia, lo que al final de cuenta no se narra, pero se vive y se queda en la memoria y en la oratoria narrativa familiar.

Al evocar a don Gratus Halftermeyer, tengo la esperanza de que nuestra municipalidad continúe su esfuerzo creativo de rescatar las memorias de nuestros barrios capitalinos, pues a nivel regional centroamericano no existe otra experiencia similar, siendo por tanto Managua una ciudad creativa de vanguardia con el ejemplo del rescate del patrimonio intangible de sus pobladores y, por ende, de su propia historia ciudadana.

GRATUS HALFTERMEYER / IN MEMORIAN
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