Róger Norori Gutiérrez

LOS INDÍGENAS que poblaron el pueblo de Managua, en la ribera sur del lago del mismo nombre, provinieron de México, como la mayoría de los pueblos nahuas que se asentaron en la costa del Pacífico nicaragüense. Estos eran pueblos denominados MASAHUATL.  Algunas fuentes indican que esta palabra indígena significa gente o lugar del venado, y el poblado principal se asentaba en el Valle de Toluca (México). A diferencia del significado que se le interpretó años atrás a Managua: lugar rodeado de estanques. La palabra indígena originaria incluye el vocablo mázatl (venado), de donde, al parecer, proviene el nombre original. 

Al llegar los españoles al país, encontraron y asentaron la existencia de este pueblo al cual le dieron distintas denominaciones como MASAGUA, MANGUA, MANAGUA, MANGÜE. Esta variedad de nombres se debió a la corrupción del idioma indígena que no escuchaban o no pronunciaban bien los españoles. En el nuevo asentamiento, donde generalmente se asentaron los indígenas que provenían de México, huyendo de la dominación Azteca, se identificaban por el idioma que hablaban y no tanto por su nombre original. 

Por tal razón, en el uso cotidiano de los idiomas español e indígena, subsistió el registro MANAGUA o MAGÜE, en referencia a la lengua de los indígenas del lugar. De hecho, al estabilizarse los controles administrativos españoles en el territorio, estos encontraron que Managua, igual que otros asentamientos indígenas estaba constituido interiormente por parcialidades, las cuales se conformaban por grupos familiares. En Managua, se identifican seis o siete parcialidades denominadas MASAGUA, lo que indica que estos indígenas parlantes del mangue, eran dominantes en el pueblo.

No obstante, al pueblo se le identificaba como Managua, así aparece registrado en los documentos coloniales como el de la “Relación de las cosas que sucedieron al padre fray Alonso Ponce”, escrita por su secretario, el religioso fray Antonio de Ciudad Real, a su paso por Nicaragua. Esto, a pesar de la subsistencia de las parcialidades indígenas, al interior del pueblo que se denominaban Masagua.  

De hecho, en el siglo XIX aún persistía un espacio al suroriente de Managua al que se identificaba como Masagua, que años después fueron los barrios de Santo Domingo y Buenos Aires. El pueblo indígena al ser elevado a Villa (24 de marzo, 1819), se le denominó oficialmente Leal Villa de Santiago de Managua y años después como Ciudad de Managua (24 de julio, 1846).

Fuentes de las ilustraciones

“Vista panorámica del Embarcadero de la Ensenada de Managua (1848)”, en Julián N. Guerrero y Lola Soriano: Monografía de Managua, p. 42. (Colección Nicaragua, núm. 4).

“Muelle y Lago de Managua – Recuerdos de Nicaragua”, en la página de Facebook Nicaragua en la Historia, publicada el 25 de octubre, 2019.

EL NOMBRE DE MANAGUA
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